La enésima faz de Sherlock Holmes

La idea de esta nueva vuelta de tuerca al personaje de Sherlock Holmes salió de la lectura de una novela, «Un sencillo truco mental», de Mitch Cullin (ViaMagna). Fue justo el envejecimiento lo que llamó la atención de Bill Condon para dirigir la película. Para el cineasta el guión de Jeffrey Hatcherafrontaba un nuevo reto: «quién es Sherlock Holmes si ya no posee su asombrosa agudeza mental». Para Hatcher había un lado de la historia que le llamó la atención: “Holmes siempre ha estado rodeado de secundarios: Watson, su hermano Mycroft, el inspector Lestrade… Pero todos han ido desapareciendo y para un hombre con escasos recursos emocionales pensar en hacer nuevas amistades resulta intimidante”.

Cuando Condon se decidió a dirigir el producto, lo primero que hizo fue llamar a Ian McKellen: “Hace 17 años habíamos trabajado en ‘Dioses y monstruos’ y desde entonces siempre habíamos pensado en repetir. Cuando leí el guión me pareció que el papel le iría como anillo al dedo. Por eso me hizo mucha ilusión que me llamara y me dijera que ese era un papel y medio. Se embarcó en el proyecto sin pensárselo dos veces”.

El propio McKellen señala que “en cuanto Bill mencionó que tenía un guión le dije ‘¿cuándo empezamos?’. ‘Dioses y monstruos’ fue una de las mejores experiencias de mi vida y este proyecto olía a los recuerdos que tenía de aquella película. Era un rodaje corto, un proyecto independiente y un tema impactante. Ya era irresistible antes de abrir el guión. Además, el hecho de que se rodada en Inglaterra me pareció maravilloso porque llevaba mucho tiempo fuera”.

McKellen asegura que hubo un aspecto de la historia que le llamó poderosamente la atención: «A Holmes nunca le han retratado como un hombre feliz. Aunque tiene unas cualidades envidiables, en realidad nadie quiere ser como él». El actor no se sorprende por el interés de la gente por Holmes: “El público siempre ha sentido interés por la vida privada de los detectives”.

Fuente: HoyCinema