Reseña Tokio Blues de Haruki Murakami

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Reseña Tokio Blues

Tokio Blues es un libro de la vida común con docenas de referencias a la cultura Pop universal. Pocas referencias, me fueron ajenas y estoy seguro de que ocurrirá de igual manera con quien lo lea y tenga más de 20 años.

Watanabe es el protagonista de esta historia, un adulto que no sólo recuerda sus días universitarios, sino que también incluye historias de su niñez o nos cuenta cosas que pasaron mucho tiempo después.

La muerte y el aprecio a la vida son temas recurrentes en la historia. El protagonista lucha contra el conflicto  que le causa el hecho de que la muerte también forma parte de la vida y aunque esta idea es obvia, nunca logramos aceptarla realmente. Watanabe en plena juventud, dentro del contexto en el que se encuentra, lidia constantemente con dicho dilema.

El amor no se queda atrás. Watanabe parece el chico más afortunado al encontrar los momentos precisos que lo llevan a la cama con una chica, a pesar de que la mayoría de los casos termina de una manera conflictiva y no sólo con las mujeres sino con él mismo. Simplemente es un estudiante más, tan común como corriente al igual que cualquier otro. Al menos dentro de su contexto las situaciones que ocurren a su alrededor son las extrañas. Los momentos que sólo pueden pensarse que no pasarán, pasan, pero Watanabe sigue siendo Watanabe un chico universitario que reacciona al momento y que divaga mucho sobre el pasado dejando en segundo lugar la reflexión sobre el futuro.

El protagonista es el ejemplo perfecto de quienes dicen que la felicidad no se siente, sino que se recuerda, incluso parece añadir más felicidad a sus momentos pasados y resta importancia a los instantes que ocurren y que describe en el momento justo.

Las chicas presentadas en la historia son torbellinos andantes que mueven la historia a placer, no por ello dejan de ser delicadas e incluso frágiles como una hoja de papel y siempre que aparecen en escena es para mover la historia hacia su propio rumbo. Sin duda son ellas quienes marcan el camino en la historia de principio a fin. Cada una tiene su propio mundo y su propio camino el cual Watanabe recorre, pero este recorrido no lo hace obligado pues para ello debería existir una resistencia. Watanabe es sólo una pequeña barcaza que disfruta del soplo del viento, del azul del cielo, y de lo claro del agua. Las chicas que lo rodean entran en armonía y sus caminos se difuminan entre sí, nada más por la presencia de Watanabe, por lo que sin él se notaría el rumbo definido de cada una.

En conclusión es una lectura disfrutable si es que gozaste de tu vida universitaria. Recomendada para cuando, precisamente, haya pasado esta etapa, y así, al igual que el protagonista te sientas maravillado de las felicidades que tuviste y melancólico por lo que nunca recobrarás.